martes, 15 de marzo de 2011


Qué alguien me diga que debo elegir! Por dios, necesito saber qué es lo que va a pasar para dar mi próximo paso. Es hora de buscar respuestas dentro de mi. Empiezo a necesitar saber a donde quiero ir. Pero el problema es que no quiero pensar en nada. Es decir, quiero saber a donde voy, pero a la vez no tengo ganas de pensar en eso. Y dejar fluir las cosas ('dame tiempo' soles decir)... me hace sentir que no pongo empeño en que me vaya bien. Suena estúpido, pero sentido no le falta. Hay dos caminos para recorrer, pero no se cual es el correcto, y si me equivoco, no se si el otro que no tomé, seguirá ahí para que pueda caminarlo, y quizás  fue una gran pérdida y no pude vivirlo con todos mis colores y matices. Que lío. Que ganas de complicarme. Me comen mis propios pensamientos. No hay destino que me venga bien. 
Finalmente, pensándolo bien, de las dos formas pierdo. Termino siempre perdiendo a alguien y sin ese alguien me falta algo. No puedo ni conmigo misma ni se que es lo que voy a hacer mañana y quieren que me ocupe de mi futuro. Quiero desaparecer unos años, dormirme o quedar en coma, resucitar y ser otra. Maldita indecisión, no me dejas en paz. Me abrumas. Y cuando este ahogada por vos me voy a dar cuenta de qué es lo que debo elegir, pero va a ser demasiado tarde.

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